Por Thania Rivera

Raúl Alfonso Hernández, alias Poncho Hernández, es uno de los chefs más reconocidos en México. Su trayectoria es exitosa e interesante. Fue chef del Museo Rufino Tamayo, logrando posicionarlo como el mejor restaurante de museo. Orgullosamente participó en un concurso en Lyon Francia como “Head Chef competitor” del International Catering Cup de Sirha.  

En la actualidad, Poncho es el Chef Ejecutivo del Restaurante Sinaia, un espacio dónde se puede disfrutar la deliciosa fusión de comida española-mexicana. Sinaia, ahora también es la casa del Artelier Skeleton de Oris, ya que Poncho es el nuevo embajador de la marca suiza.

Durante la presentación oficial de la unión entre Poncho y Oris, tuvimos la oportunidad de platicar con él y profundizar sobre temas que han marcado su vida.

Klokker: Poncho al leer sobre ti y lo que tú nos platicas, descubrimos que ibas a ser médico y te ganó otra de tus pasiones, la cocina. ¿Cuál fue el factor detonante de este cambio?


Poncho: Siempre he sido una persona muy apasionada, siempre hago al máximo lo que me gusta. Yo iba a ser médico, inicié en la Cruz Roja como paramédico y siempre traía conmigo mi botiquín. Pero un día, un grupo de amigos que estudiábamos el propedéutico de medicina decidimos organizar una fiesta para una amiga. Preparamos una cena, compramos una revista de postres e hicimos un pan con manzana. Al sacarlo del horno lo desmontamos y al voltearlo salió el vapor cargado de olor y sabor. Todos en silencio nos empezamos a ver a los ojos y justo en ese momento yo decidí abandonar la medicina.

 

K: ¿Cómo llega a ti el interés de trabajar con Oris?

P: Estuvo muy padre. Por el concurso de Lyon buscamos patrocinadores. Una amiga me presentó a Oris y al conocer a Alberto, nos dijo que a él más que apoyar el concurso, le interesaba que fuera el embajador. Yo, vuelto loco. Fue una relación que me ha dejado mucho y tengo la responsabilidad de transmitir estos mensajes a todo el mundo culinario.

K: Hablando justamente de esto, ¿qué responsabilidad representa para ti ser el embajador de Oris?

P: Tiene dos vías. Primero en el segmento relojero y a las personas que son amantes de los relojes, tengo la responsabilidad de comunicar bien los temas de la marca, trabajar con excelencia todos los días. Al momento de yo estar montando mis platillos veo el reloj y me llena de orgullo pensar que yo soy el embajador, mi platillo tiene que estar al máximo. Por otra parte, el arte culinario es incluir a mis compañeros, dejarles saber que las marcas de alta gama también están interesadas en todo lo que estamos haciendo, porque también somos el eslabón financiero de nuestro país.

K: Hablando de la relación tiempo-cocina, nos comentaste sobre la importancia de cada segundo al cocinar un platillo, para ti al ver este reloj, ¿qué platillo te viene a la mente?

P: El Artelier Skeleton me hace pensar en un platillo fuerte con una salsa elegante, un platillo monocromático, con mismo color y diferentes tonalidades. Yo me imagino como proteína una carne en cocción larga como un lechón. Lo veo y me inspira eso. Aunque si lo probara yo digo que sabría a chocolate (ríe). Nunca lo he mordido, pero lo voy a hacer. El chocolate tiene una molécula que te genera emociones, es cómo el reloj, no todos te generan algo al verlos, algunos son solo funcionales pero hay otros que a simple vista te atraen y así me siento con el Artelier Skeleton.

 

K: Poncho, si tuvieras la oportunidad de crear un reloj, ¿cómo sería?

P: Bueno, creo que zapatero a tus zapatos y relojero a tus relojes.  La tecnología y la pasión con la que los hacen se equipara a lo que nosotros hacemos en la gastronomía. Yo haría uno con correa flexible, le pondría sal adentro. Yo soy amante de la sal, yo la tengo tatuada y tengo tatuado también el versículo de Mateo 5:13, que habla que nosotros somos la sal de este mundo. Si la sal pierde su sabor, pierde su sentido de ser. Es la única roca que come el ser humano, por eso, yo creo que se vería muy bien si le pusiera unos granos sal, y en una urgencia pues ya tengo el reloj salero.

Klokker agradece profundamente a Poncho Hernández por transmitirnos el amor que le tiene a lo que hace, por abrirnos las puertas del restaurante Sinaia, por portar orgullosamente el Artelier Skeleton, y por ser una persona agradable y auténtica. Sin duda, Raúl Alfonso Hernández representa cabalmente los valores de Oris.


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